TESTIGOS SILENCIOSOS
Un día, una nube diferente apareció en el cielo. Era una nube con un misterioso brillo iridiscente, como los colores de un arcoíris atrapado en un charco.
Esta nube no era como las otras. Su brillo venía de un secreto que llevaba consigo, un tesoro escondido bajo la tierra que los humanos habían encontrado. Este oro no brillaba en cofres ni en monedas, pero tenía un poder increíble. Ayudaba a mover carros, a encender luces y a hacer funcionar muchas cosas en el mundo. Sin embargo, dejaba una huella silenciosa y oscura en el cielo y en el planeta.
Las otras nubes, curiosas, le preguntaron a la nube brillante:
—¿Por qué tienes ese reflejo?
Y la nube respondió en voz baja:
—Soy parte de un secreto antiguo, un regalo que los humanos descubrieron, pero que no siempre usaron con cuidado. Mi brillo es el eco del oro negro que me dio vida, pero también una señal de todo lo que ha dejado en el mundo.
Las nubes comprendieron entonces que el oro negro no era solo un tesoro, sino también un recordatorio de cuidar el mundo y sus colores. Así, decidieron moverse juntas por el cielo, recordándoles a todos que lo más valioso no siempre es lo que brilla, y que el cielo y la tierra deben ser protegidos para que sus colores nunca se apaguen.
Descubre el secreto...